Un año después, si, así como lo leen, ya paso un año, en este
momento ya voy a entrar a la secundaria, a la misma a la que iba mi hermano y
claro Donghae también va a esta secundaria, sinceramente solo entre a esa
secundaria por él pero pues eso no es algo que sepa mi hermano, ni lo sabrá,
jajaja. Faltaban dos días para entrar a clases, y por cosas del destino o lo
que sea, Donghae se quedo a dormir en mi casa, todo el fin de semana, y se ira
con nosotros el primer día de clases, no cabe mencionar que mi emoción no cabe
en mi, estoy tan, tan, ni lo puedo decir, solo estoy muy feliz.
En esos momentos eran como las 12:30 p.m. mi hermano estaba como
un buen anfitrión estaba totalmente desparramado en el sillón de la sala viendo
la tele, con un plato con cereal el cual ya se había convertido en un extraño
fluido. Pase cerca de él moviéndolo para que reaccionara, pero no, y gracias a
eso yo era la que tenia que limpiar, de verdad que lo maldecía en mi mente.
Al terminar de limpiar, lo cual no fue nada fácil, menos con el
bruto de mi hermano estorbando el paso con sus patotas, pero lo hice, algo por
lo cual merecía un buen baño, y un merecido descanso, aunque no mas del que se merecía
mi mama, pues ella limpio el infernal y llamada zona desconocida que era el
cuarto de mi hermano, nadie que entre a ese lugar cuando esta sucio, puede
salir con sus fosas nasales intactas, dejan de funcionar un buen rato, hasta
los ojos se ven dañados, se ocupa una mascara para poder respirar, bueno si es
una exageración pero, si se pasa, esta realmente desordenado, le debería dar vergüenza.
-¡Unma, voy a la tienda!- le grito mi hermano.
-Espera-le dije-¿y si llega Donghae? Lo tienes que recibir tu.
-No me voy a tardar, ya regreso.- Y se fue sin mas ni mas. Pues bueno
-¡Unma!-grite sin darme cuenta que mi mama estaba a mi lado- uy.- la iba a
dejar sorda si seguía haciendo eso; se estaba sobando el oído.
-¿Qué paso?-me dijo
-Te iba a decir que me voy a bañar y que mi hermano como ya
escuchaste se fue a la tienda, pero no dejo dicho a cual se fue, así que si
llega Donghae, tu lo vas a atender- dije sonriente.
-Si, esta bien, pero apúrate, estas toda sudada,- dijo con cara
de fuchi.
-Si, ya voy.
Me subí y me metí al baño y me quite toda la ropa para meterme a
bañar, y todo iba muy bien, la verdad que si, el baño fue relajante aunque más rápido
de lo que quería pues quería salir rápido por si ya había llegado Donghae, pero
para mi brillantísima mente, se me había olvidado mi bata y mi ropa, ¿Cómo se
me pudo olvidar? Pero si, se me olvido, lo único que había era un toalla blanca,
como mi única opción la ocupe para cubrir mi cuerpo, para ser sincera no cubría
mucho, solo de mi pecho a un poco debajo de mi trasero, ¿Por qué no había una
toalla mas gruesa? Sin embargo mi hermano no estaba, mi mama estaba abajo, y
Donghae todavía no llegaba, entonces estaba bien, según yo nadie me vería, así
que salí del baño con una ola de vapor cubriéndome y esparciéndose por el
pasillo, cuando se disipo un poco, ¿Qué fue lo que me encontré? La cara de un
Donghae sorprendido, con las mejillas rojas como tomates, y como todo hombre haría,
me escaneo con la mirada, haciendo que los colores se me fueran a la cara y también
la sangre se me fuera a los pies. Era tan inesperado esto, a mi no me gustaba
la ropa pegada y siempre la usaba holgada, nada mas por el simple hecho de que
mi cuerpo había cambiado y esperaba, no se, alguna situación diferente para
mostrarlo, pero no, fue de lo mas inesperado posible.
Tanto él como yo no nos dejamos de ver, fue tan raro, parecía tanto
tiempo pero a la vez era poco, me miraba con vergüenza como también con cariño
y algo mas que no logre comprender, yo solo miraba su cara, algo que no podría
hacer en mis cinco sentidos, la vergüenza me hubiera ganado, pero algo no me
dejaba quitar mi mirada de él. Observe que me iba a decir algo cuando
-¡Song! Hija apurate.- grito mi mama. Si hubiera sido un anime
me hubiera caído en forma graciosa.
-Ya voy- le devolví el grito, le dedique una ultima mirada a
Donghae, que seguía con cara de ¡Woo!, yo me apure a llegar a mi cuarto que era
la puerta que estaba enfrente a la izquierda del baño. Mi respiración era
pesada y muy acelerada, fue el momento mas eufórico de mi vida por el momento,
no sabia lo que pasaría el día siguiente.
En la noche del día siguiente, estaba en mi cuarto medio
acostada en mi cama que estaba enfrente de mi closet; de repente escuche que
tocaban mi puerta.
-Adelante-dije sin despegar la vista del libro que estaba
leyendo.
-Amm.. Song soy Donghae- solo sentí mis ojos se abrían mas de lo
que debían- tu mama me dijo que tenias una cobija aquí-dijo asomando su cabeza.
-Si pasa-dije dejando a un lado el libro e hincándome en la
cama- mira esta ahí- le señale el closet- en la parte de abajo.
-Oh, gracias- me sonrió y se fue directo al closet a sacar la
cobija.- Y…
-¿Y?-pregunte
-¿Qué lees?- me dijo sentándose en mi cama.
- Pues, un libro de Julio Verne, viaje al centro de la tierra,
una amiga me lo recomendó.
- ¿A si?- dijo acercándose a mi, como a gatas, no es necesario
decir que mi corazón se aceleró, mucho, pensé que haría algo, estiro su mano, parecía
que me iba a agarrar el rostro pero agarro el libro, lo que hizo que bajara el
rostro por vergüenza, ¿Cómo podía pensar eso?.- Es muy interesante-se quedo viéndolo-
pero…- volví a mirarlo y oh sorpresa, me dio un beso en la boca, uno de piquito
pero fue tan tierno, que fue único, mas por que ese fue mi primer beso, dejo el
beso y dijo- pero, creo que eres mas interesante tú.-sonrió, ah, una sonrisa de
ternura y vergüenza a la vez, como un pequeño niño que se declara por primera
vez, yo por mi parte me quede sin habla, solo mi cara se puso roja y la sentía arder,
de seguro estaba brillando por tanta sangre agolpada en mis mejillas. Soltó una
risita, y me dio otro besito, al termino de este me abrazo, pero el encanto no
duro mucho, mi mama y mi hermano se escuchaba discutiendo al subir
las escaleras, el se paro y agarro la cobija y yo agarre el libro, como si nada
hubiera pasado. Antes de salir de mi habitación me dedico una linda sonrisa y
se fue, yo me tumbe en la cama, tocando mis labios preguntándome si de verdad
acababa de pasar lo que acababa de pasar.
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