Tengo un hermano que es 1 año mayor que yo.
Cuando yo tenía 11 años, iba en el último año de primaria y mi hermano
en el primer año de la secundaria, dos semanas después del primer día de
clases fue muy lindo para mí tanto en la escuela como en mi casa.
Llegue y mi mama estaba preparando pasteles, y me puse a ayudarle, por
alguna razón le era de ayuda a mi mamá pero acababa toda llena de
harina, lo cual no era intencional, siempre acababa así, aunque me
quedaban bien. Después de un rato mi hermano llego a la casa, se
escuchaba que estaba hablando, pero no creía que trajera a alguien a la
casa tan pronto, aunque yo sabia que era popular, normalmente no trae a
personas tan rapido a la casa, así que fui a la entrada a recibirlo y oh
sorpresa, si venia con alguien, un muchacho muy pero muy guapo, alto
como, como muy alt,o claro para mi estaba muy pero que muy alto, pero lo
que mas me cautivo fueron sus ojos dulces, que mostraban su ternura. No
me habían visto, pues estaban hablando, el primero en verme fue mi
hermano que al verme soltó una carcajada, el chico guapo solo lo miro a
él y luego a mi, y en su cara se formo una sonrisa.
-¿Qué te pasó?-dijo entre risas.
-Le ayudo a Unma con unos pasteles- dije bajando la cabeza.
-jajajaja… Siempre te pasa lo mismo.-me
dijo, sacudiendo mi cabello, estaba a punto de pegarle pero estaba ahí
ese muchacho, si no hubiera estado le hubiera enseñado a mi hermano a no
molestarme.
-Pasa-le dijo, se quitaron los zapatos y
entraron yo los seguía por detrás hasta llegar a la cocina donde seguí
haciendo lo que estaba haciendo. -¡Unma! Deberías hacer que Hye-neul
aprenda a cocinar bien, siempre se ensucia.
-Pero te comes lo que hace, ¿no?
-Bueno si.
-¿Quien es?-pregunto de repente mi madre.
-Oh si, perdón, Donghae, mi mama, mama, Donghae.
-Mucho justo -dijo el tal Donghae haciendo una reverencia.
-Igual, es un gusto conocerte-dijo mi madre.
-¿Y ella es?- pregunto Donghae, yo levante mi cara y lo mire a los ojos, unos ojos tan lindos y juguetones, que me hechizaron.
-Oh ella es mi hermanita Song Hye-neul.-dijo mi hermano.
-Mucho gusto- dije haciendo mi reverencia.
-El gusto es mio- dijo él, con una hermosa sonrisa en su rostro.
-Y ¿Qué hacen?- dijo mi hermano.
-Ya te dijo Song, estamos haciendo
pasteles, hay niño, ¿a que vas a la escuela?- le dijo mi madre, y
empezaron a discutir entre ellos, aunque mas que discusión era un juego
entre ellos. Yo por mi parte no deje de ver a Donghae y el tampoco dejo
de mirarme con esa sonrisa juguetona en el rostro, pero se acabó el
encanto hasta que mi hermano le pego en el brazo sorprendiéndolo y
haciéndolo desviar la mirada.
-¿Qué paso? – pregunto él.
-Te digo que vayamos a jugar en lo que acaban.
-Ah, esta bien, vamos.- me dirigió una
mirada por encima de su hombro, con una mirada picara, que evitaba que
quitara mi mirada de él, haciendo que me perdiera en el hasta que dejo
de versa al dar vuelta para subir las escaleras para ir al cuarto de mi
hermano. Sentí que me pegaban en el brazo. Voltio a ver a mi lado
izquierdo y lógico era mi mama, con una mirada divertida y con una
sonrisa.
-¿Qué?- pregunte
-Ya te vi, eh, ¿Qué? si claro, mira la que no dejo de ver a Donghae ni un solo momento.
-Mentira, no lo deje de ver desde que me saludo, antes no lo estaba viendo- me defendí he hice un puchero.
Paso el rato y los pasteles quedaron listos
los pasteles, ya adornados y todo, mi mama arreglo 2 y yo otros 2, unos
de los míos tenia betún blanco y con fresas en la parte de
arriba formando flores, y el otro tenia betún blanco también y unos
peces que hice con chocolate, hice la figura y lo congele en el
refrigerador.
Ya acabados mi mama me mando al cuarto de
mi hermano para darles pastel y leche, aunque quería, no quería, por que
era cierto que estaba muy manchada de harina y betún, eso lo sabia
aunque, no me había visto en un espejo, también por tal razón no quería
ir, pero como le gustaba a mi mama hacerme sufrir, el caso es que al
final termine subiendo las rebanadas de pastel y la leche para cada uno,
subía con cuidado para no derramar la leche y que no se me callera la
charola, ya que aparte de descuidada aveces era un poco torpe, mis pies
hacían lo que quería cuando querían. Con gran esfuerzo llegue al segundo
piso y ya estaba afuera de la habitación de mi hermano pero no podía
tocar la puerta con las manos pues tenia la charola en ambas manos, así
que toque con el pie y el toque salió con mas fuerza de la que yo
quería, y quien abrió fue mi hermano con cara de enojo pero se le quito
al ver las 4 rebanadas de pastel que traía, se le ilumino el rostro a
más no poder.
-Gracias- me dijo- ¿quien es la mejor
hermana?-me pellizco el cachete, yo hice como que le mordía la mano- ya
pues- me quede por la puerta entre abierta a Donghae que estaba sentado
frente al televisor de mi hermano con un control de consola en sus manos
muy entretenido jugando, haciendo una cara chistosa- ya te puedes ir-
me interrumpió mi hermano.
-Oh si,- le saque la lengua- ya me iba de todas formas.- Ya iba caminando cuando me habla otra vez.
-¿Cuáles hiciste tu?
-El de fresas y el que tiene pececitos- le
señale,- de todas formas saben a mi, no te podrías equivocar- le
recordé- oh ¿es que no sabes a que saben mis pasteles?
-Claro que si, solo quería corroborar lo
que estaba pensando- me saco la lengua y yo hice lo mismo, antes de que
cerrara la puerta por completo contemple a un Donghae con mirada de lelo
en la televisión, tal parece que era por el nuevo juego de mi hermano,
pues bueno, baje de nuevo a ayudar a mi mama.
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